Lunes, 08 de junio
GÉNERO

La Semana con la lupa de MARIANA CARBAJAL

 

 


Alicia: la mujer en las sombras de Quino

Despedimos la semana pasada con tristeza a Quino. El mundo lo despidió. Amo a Mafalda, tal vez la primera niña feminista que leí y que me mostró con tanta claridad, entre muchas cosas, el injusto reparto de las tareas domésticas y de cuidados en el hogar, ese trabajo invisible, no remunerado, que es finalmente el motor del mundo y el núcleo de la desigualdad entre los géneros. Hoy sabemos que en Argentina las mujeres dedican 96 millones de horas por día a las tareas de la casa –multiplicadas en pandemia—y que esa cifra representa casi un 16 por ciento del PBI, como ya te conté. Pero no es de esto que te quería hablar hoy. Después de devorar las distintas crónicas sobre Quino y su legado, como esta de Martín Pérez, y varias entrevistas como la charla que tuvo con Rep cuando cumplió 80 años y otra que le hizo Osvaldo Soriano y se publicó en el suplemento cultural de La Opinión, en 1972, y reprodujo este diario el domingo, me quedé con ganas de saber más sobre Alicia Colombo, su esposa. Era doctora en Química y fue quien se encargó de la difusión más allá de las fronteras de Argentina de las tiras cómicas. “Mi teoría es que no hay Quino sin Alicia”, me comentó Rep, cuando le pregunté sobre ella y la relación de ambos. Se casaron en 1960: Quino tenía 27 años y ella 28, y nunca más se separaron hasta la muerte de Alicia en 2017. “Había un editor italiano que me escribía y quería editar Mafalda, pero yo no contestaba sus cartas”, explicó el propio Quino en un homenaje en Buenos Aires hace unos años. “Entonces Alicia le contestó, y así empezó todo”. De muy bajo perfil, mujer emprendedora, dejó su trabajo en la Comisión Nacional de Energía Atómica, para encargarse de los contratos del dibujante, de los bancos, de los números, para que Quino pudiera ocuparse exclusivamente de dibujar. Fue su representante. El historietista le dedicó en 2014 el Premio Príncipe de Asturias, de España. No tuvieron hijos. “Es una mala porquería traer a alguien aquí sin haberle preguntado”, solía decir Quino. Y si le adjudicaban la paternidad de Mafalda, la negaba: ella tiene a su madre y su padre en la historieta, respondía. ¿Hubiera funcionado al revés: un hombre que deja su profesión para potenciar la de ella? No lo sabemos, claro. Solo me lo pregunto a modo de reflexión. Cuántas Alicias conocemos en las sombras de tantos Quinos…

 


Una mujer más en el Congreso

La justicia electoral confirmó que la banca de Juan Ameri, el protagonista del escándalo erótico en la Cámara de Diputados, la va a ocupar la antropóloga salteña Alcira Figueroa
Cada vez que una banca en el Congreso queda vacante, se genera la discusión sobre quién debe reemplazarla. Hace pocas semanas se discutía la que dejó el diputado Darío Martínez, que había sido electo por Neuquén, y que se fue a la Secretaría de Energía. La reclamó la dirigente de Nuevo Encuentro, Asunción Miras Trabalón, que iba segunda, como titular, en la misma lista del Frente de Todos. Tenía gran apoyo de mujeres del oficialismo, pero en este caso la justicia falló en contra. Y consideró que tenía que asumir otro varón, el primer suplente de la lista, Guillermo Carnagui. Que ya juró. Para evitar que haya discusiones en torno a la Ley de Paridad, porque de eso se trata, se han presentado dos proyectos de ley, de las diputadas Cristina Álvarez Rodríguez y Mara Brawer, con la firma de diputados de todo el arco político con representación en la Cámara de Diputados, entre ellos Máximo Kirchner, Silvia Lospenato, Brenda Austin, Maximiliano Ferraro, Claudia Márquez, entre muchas y muchos diputades. El de Brawer establece que hasta el año ’51, cuando se cumplan los 100 años del voto femenino, al dejar la banca una mujer, entra otra mujer, y cuando se vaya un hombre entra el que le sigue de la lista, sea mujer o varón. El de Álvarez Rodríguez plantea, con el mismo espíritu, que hasta que haya paridad, la banca que queda libre se sustituye por la candidata de sexo femenino que figure en la lista como titular, según el orden establecido. Y luego, las suplentes que sigan. 
Actualmente, las diputadas representan el 41.14 por ciento de la cámara Baja y en el Senado, las mujeres ocupan el 40.27 por ciento de las bancas.
El tema no se reduce al Congreso Nacional.


¿Sabías que todavía hay 8 provincias que no tienen leyes de paridad? 

Son Corrientes, Entre Ríos, Jujuy, San Juan, San Luis, Santa Fe, Tierra del Fuego y Tucumán. 
La última que aprobó la paridad fue La Rioja, el 23 de septiembre. Y unos días antes, La Pampa. 
El punto es que no alcanza ni siquiera con la aprobación de las leyes para avanzar hacia la paridad, si mayoritariamente las listas las encabezan varones. Ahí está el nudo de la cuestión. Por eso es importante el compromiso partidario a la hora de armar las listas.


Una antropóloga en Tinder

Te cambio de tema para contarte sobre una indagación incipiente y exploratoria que viene haciendo hace más de un año la doctora en Antropología e investigadora del Conicet Silvia Elizalde: lee perfiles de varones de 45 a 55 años en Tinder, la App de citas y encuentros. Un poco por curiosidad, otro poco para ver qué buscan y qué ofrecen en ese mercado del deseo virtual y cuáles son los imaginarios cruzados que hay entre los géneros. ¿Están desorientados por el empoderamiento femenino o directamente lo rechazan? ¿Cuál es su construcción de la mujer deseable? Revisó ya más dos mil perfiles y tiene cientos guardados con los que armó cinco categorías o arquetipos masculinos que develan, de alguna forma, qué quieren o pretenden de ellas. ¿Solo apuntan a un touch and go o tienen intenciones de enamorarse? Conversé con ella y en esta nota te comento sus hallazgos. “Me parece que hay más un deseo de salir del estado de soledad que de encontrarse con otro”, me decía, entre otras cosas.

                           

GPS para quedarse en casa

Esta vez la recomendación es un libro: “Dicen que tuve un bebé. Siete historias en las que el sistema judicial encarcela mujeres y a casi nadie le importa” (Siglo XXI editores). Las autoras son tres abogadas, María Lina Carrera, Natalia Saralegui Ferrante y Gloria Orrego-Hoyos, que sacan a la luz casos reales para demostrar que en la Argentina también hay mujeres perseguidas penalmente y privadas de su libertad luego de haber atravesado abortos espontáneos, partos prematuros o en los que los bebés nacieron sin vida. Es decir, la criminalización del aborto no solo empuja a las mujeres a la clandestinidad, sino que además, en algunas situaciones las mete efectivamente presas, como sucede en otros países como El Salvador, donde las condenan a penas que van de 30 a 40 años.  

MARIANA CARBAJAL / RadioBar Priducciones

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